| ¡La pólvora!* | |||
|
|
Foto: Claudio Fuentes Madan He leído en la Mala Letra este artículo sobre el control de sustancias explosivas que existe en Cuba y he recordado una anécdota de mi adolescencia que se acopla mucho a lo que Regina Coyula expone. Cuando yo tenía 18 años iba mucho a casa de un amigo –ahora su casa está en España– y me pasaba las tardes con él y su madre. Era una familia pequeña pero con recuerdos dolorosos, vivían en la mitad de su casa pues la otra mitad –la planta baja– les había sido confiscada en los primeros años del triunfo de la Revolución. Mi amigo acababa de terminar el Servicio Militar y el ambiente era festivo a pesar de su escuálido cuerpo, evidencia de dos años de malnutrición, militarización y preparación para la Guerra de Todo el Pueblo. Decidimos que para borrar de un tajo todos los malos recuerdos del verde* haríamos una limpieza general y botaríamos todo lo que perteneciera a las fuerzas armadas. Manos a la obra y, en unas horas, dos jabas llenas de uniformes, jarritos, cajitas y hasta papeles fueron a parar al latón de basura de la esquina. Esa misma noche, mientras comíamos, un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria llamó a la puerta. Después de pedirnos nuestros carnets, interrogarnos sobre nuestras actividades, maltratarnos un poco y tomarse un café, confesó el objeto de su imperiosa visita: en las jabas que habíamos botado encontraron unas cajitas de balas. Mi amigo tuvo que explicar con lujo de detalles cómo después de un entrenamiento de tiro esas balas no habían servido porque estaban vencidas y fueron a parar a su mochila, de donde olvidó sacarlas. Su madre tuvo que firmar un papel absurdo cuyo contenido soy incapaz de recordar, una especie de compromiso con la seguridad de la patria. Antes de que el hombre finalmente diera por culminada la entrevista-interrogatorio, no pudimos aguantarnos la curiosidad: ¿cómo habían encontrado una cajita de balas dentro de una jaba dentro de un asqueroso latón en una esquina perdida de la Habana y cómo, además, sabían que esa jaba había sido botada por nosotros? El policía contestó con orgullo: “tenemos contactos en todas partes, nos lo ha traído uno de nuestros buzos, tengan cuidado con lo que botan”. *Frase del animado cubano *Servicio Militar Obligatorio Leer más: Octavo Cerco
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Hits: 31 Comentarios (0)
![]() Escribir comentario
|




